Aceite de oliva español, ingrediente principal del aceite de oliva italiano

Aceite de oliva español, ingrediente principal del aceite de oliva italiano

Aceite de oliva español, ingrediente principal del aceite de oliva italiano

Hace poco más de un año salía a la luz una noticia que desataba todas las alarmas en el mundo del aceite de oliva. Un diario español dejaba entonces al descubierto el enorme engaño de empresarios italianos dedicados al aceite de oliva. Un engaño que perjudica a los consumidores, pero, sobre todo, a la propia imagen de Italia como uno de los países abanderados de la dieta mediterránea: el aceite de oliva español, ingrediente principal del aceite de oliva italiano.

Y es que qué un país como Italia, con esos enormes campos de cultivo y su bagaje gastronómico y cultural, se dedique a comprar aceite español a granel para luego etiquetarlo y venderlo como suyo propio, llama mucho la atención dado que es uno de los países punteros del Mediterráneo en cuestiones de gastronomía y productos agrícolas. Un país que, con más de 900.000 hectáreas dedicadas única y exclusivamente al cultivo del olivo, debería explotar su denominación de origen y debería estar compitiendo contra España en la calidad máxima de sus aceites de oliva.

Sin embargo, a través de un informe del ICEX sobre el mercado del aceite de oliva en Italia durante el ejercicio 2010, se concluye que el país transalpino es un importador neto que compra sus aceites a España, Grecia y Túnez. Destaca la primacía de España como proveedor principal. Un 65% del aceite comprado por Italia pertenece a España, casi tres veces más que lo que Italia compra a Grecia.

El problema de todo ello, no es la compra en sí. No habría ningún problema con esto si tras esa compra, las empresas italianas no alteraran el producto y en su etiquetado y embotellado dejaran patente la procedencia del líquido y sus características tal y como estipuló la Unión Europea. Sin embargo, sí que hay indicios de que esto no es así.

Según diversas informaciones y publicaciones, los empresarios italianos compran el aceite a granel, lo mezclan con otros aceites y lo etiquetan como virgen extra. Tal y como apunta el informe del ICEX “España es el principal exportador de aceite de oliva a Italia. El producto español es apreciado por poseer un alto grado de estandarización y calidad.

La mayor parte del producto español que llega a Italia es a granel que, una vez mezclado con otros aceites de oliva y conseguidas las cualidades que interesan, se envasan y comercializan a un mayor precio tanto en el mercado interno como en el exterior. No obstante, no se comercializarán ni se promocionarán con un etiquetado en el que se aprecie el hecho de ser un producto mezclado con aceites españoles o 100 % español”.

Hay que aclarar que el aceite de oliva virgen extra es un zumo puro que se extrae de manera natural, por presión o centrifugación, de las mejores olivas. Luego se analiza y si los resultados de acidez, sabor y olor cumplen con los baremos establecidos del Virgen Extra, será entonces cuando pueda clasificarse como Virgen Extra. Si no, pasará a llamarse aceite de oliva virgen.

La cosa se agrava cuando en el mismo informe del ICEX leemos que Italia es el segundo mayor exportador de aceite de oliva del mundo. Este hecho está contribuyendo a la expansión de unos aceites que no cumplen los criterios de la UE, que atentan contra el consumidor y que, indirectamente, manchan la imagen de Italia.

Evidentemente, España tiene parte de culpa. Si en vez de vender sus aceites a granel, lo hicieran como aceite embotellado, bajarían las exportaciones españolas pero se aseguraría una calidad máxima de los productos comercializados. A su vez, esto repercutiría en la posición de España en ese top ten internacional de países productores de aceite de oliva ganando y duplicando las distancias con los países que le siguen. Sería algo así como sacrificar cantidad por calidad. Algo que a la larga se traduciría en una clara ventaja económica, cultural y de imagen.

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